
1- ¿Quiénes son Isabel Mate y Joan Barrull ?
Isabel y Joan nacieron en Barcelona, en un frío enero de 1964. Estos entusiastas de los animales y de la naturaleza, desde que tienen uso de razón, son licenciados en Biología (Zoología) por la Universidad Autónoma de Barcelona, y másters y doctores en Biodiversidad Animal por la Universidad de Barcelona. Dedicados a la docencia y a la investigación, la vida y la adaptación al medio los llevó a estar adscritos al Laboratorio de Vertebrados del Museo de Zoología de Barcelona y al Departamento de Biología Animal de la Universidad de Barcelona. Son fundadores de GEORSIS (Gestión y Estudio de Organismos y Sistemas) entidad con la que han trabajado para el Parque Natural de la Serra de Montsant (Tarragona) en diferentes proyectos destinados a la conservación, gestión y protección de la fauna. También son miembros de la Institució Catalana d’Història Natural (ICHN). Han sido galardonados con el premio Institut d’Estudis Catalans de Zoología Artur Bofill i Poch. Durante su trayectoria investigadora se han centrado en la ecología de diversas especies de vertebrados, principalmente mamíferos carnívoros y roedores, como el zorro, el tejón, la garduña, y la rata de agua. Son autores de numerosos artículos de divulgación y científicos, y también de once libros sobre fauna, entre ellos las monografías “El Zorro”, “La Garduña” y “El comportamiento social de los mamíferos” de Tundra Ediciones. Su interés para hacer llegar al gran público la vida de los animales los ha llevado a impartir conferencias y a participar en diversos medios de comunicación. Ahora, apartados de la primera línea de los estudios de campo, por los achaques de la edad, dedican muchas horas a leer y a mirar reportajes de naturaleza en televisión. Tiene que haber un relevo generacional… es ley de vida !!!.
2) ¿Podríais explicar a qué nos referimos cuando hablamos de control de depredadores?
Sí, claro. El control de depredadores es un tipo de práctica de gestión de terrenos cinegéticos, muy extendida a lo largo de todo el mundo. Se realiza en lugares donde se supone que unas poblaciones “anormalmente altas” de depredadores, generan un desequilibrio ecológico, manifestado por un descenso de los efectivos poblacionales de especies cazables que allí habitan, o daños a la ganadería. Bajo este planteamiento inicial, existen muchas consideraciones previas que es necesario tener en cuenta. Las medidas de control de depredadores han de ser compatibles con las diversas normativas internacionales, nacionales y autonómicas sobre conservación de la naturaleza. Fundamentalmente tiene que ser métodos selectivos y no masivos, efectivos y que no afecten al bienestar animal. La selectividad de un determinado método de control de depredadores es la medida de su capacidad para capturar únicamente aquellas especies objetivo, o bien por permitir después de su captura, la liberación en perfecto estado de les especies no sujetas a control. Por su parte, la eficacia de un determinado método de control de depredadores es la capacidad de efectuar capturas.
3) ¿Os consta que en España se realizan estos controles?
Efectivamente, en España ha habido, hay y habrá control de depredadores. De hecho, hay que añadir, que, desde siempre, han sido habituales las prácticas de control de depredadores en el territorio nacional, siendo común la figura del alimañero que, hasta no hace mucho tiempo, recorría los campos y los montes, capturando y matando todas aquellas especies que depredaban sobre perdices, conejos y liebres. Los métodos utilizados, lazos, cepos y veneno, hoy ilegales, y las funestas Juntas Provinciales de Extinción de Animales Dañinos y Protección de la Caza, contribuyeron a que ciertas especies, se encuentren actualmente muy rarificadas o en grave peligro de extinción.
Pero respondiendo a tu pregunta, si claro. En España, el control de depredadores, es una práctica habitual, quizá la más, de gestión cinegética. Consiste en reducir las poblaciones de ciertos depredadores oportunistas, como es en nuestro caso el zorro (y también algunas especies córvidos), para evitar una “abundancia excesiva”. Así, se permite la extracción, es decir captura y muerte, del zorro, fuera del periodo legal de tiempo cinegético. Se define, pues, como una excepción en el periodo de veda.
Actualmente apenas existen métodos de control de depredadores que cumplan estrictamente con las exigencias de las normativas. Por ello todas las autorizaciones de métodos de control de depredadores se hacen por la vía de la excepción, lo que exige comprobar que se cumplen los supuestos y las condiciones para la autorización contemplados en la normativa.
4) Habéis realizado algún estudio sobre esta práctica?
Pues sí, para un estudio científico se analizaron los registros de captura de animales depositados en los Servicios Territoriales del Departamento de Medio Ambiente de la Generalitat de Catalunya, con sede en Tarragona, entre 1991 y 1999. El estudio abarcó 317 Áreas Privadas de Caza con un total de 554.926 ha. Se analizaron la eficiencia y selectividad de los métodos de control de depredadores con los datos de 1998-1999. También se comprobó si les especies capturadas reportadas correspondían a depredadores “legales” en relación con las disposiciones de las órdenes aprobadas por la Administración Autonómica en cada momento.
Los resultados indicaron que existían diferencias en la eficacia entre los dispositivos de captura. El lazo de doble freno capturó más zorros que la caja trampa. A su vez, las cajas trampa capturaron más gatos y ginetas que el lazo con doble freno. El lazo de doble freno capturó más tejones y perros, que la caja trampa.
El método más utilizado para la captura de depredadores fue el lazo con doble freno; era barato y fácil de transportar. El lazo con doble freno fue eficaz en la captura de zorros, pero no fue selectivo para el tejón. La caja trampa no fue eficaz como método de control para el zorro y, además, se mostró no selectiva para la gineta y el gato. La intensidad de control fue moderada, aleatoria y no extensiva. El control no siempre cumplió lo establecido por la ley, en aquellas fechas, capturando tejones, ginetas y gatos.
El control de depredadores es justificado por los colectivos relacionados con las actividades cinegéticas, ya que consideran a los zorros responsables de la poca productividad de les especies de caza menor en los cotos. Igual que en otros estudios, la caja trampa se mostró poco eficaz y poco selectiva para capturar zorros, y el lazo con doble freno es eficaz pero poco selectivo. La intensidad y el método de extracción en el área de estudio fueron similares a los observados en otros lugares: el control de depredadores presentaba una moderada intensidad de extracción, no ocupaba grandes territorios, y era poco constante. También observamos que la captura y eliminación pasiva de especies no objetivo por las cajas trampa, y la baja selectividad de la captura del lazo con doble freno, podrían ser contrarrestadas si los especímenes protegidos son liberados sin daño después de la captura; pero esto, en la práctica nunca ocurrió.
5) A qué conclusiones habéis llegado?
Este estudio, junto con otros artículos, también publicados en revistas de impacto, tuvo como finalidad a la realización de una tesis doctoral. Pues bien, dicha tesis concluyó que el control de depredadores era una práctica poco costosa, que suponía la muerte indiscriminada de pequeños y medianos depredadores, como zorros, tejones, garduñas, ginetas, gatos etc., y que tenía efectos negativos sobre los ecosistemas. El control de depredadores, permitido evaluar el paradójico efecto de liberación de competidores. En la Sierra de Montsant, en la provincia de Tarragona, en los terrenos cinegéticos con control de depredadores con diversos métodos de extracción, las poblaciones de garduña y tejón redujeron sus efectivos, mientras que la población de zorro incrementó y luego se mantuvo relativamente estable. Se concluyó que los factores que afectaban, en mayor medida, a la dinámica de sus poblaciones fueron:
a) la capacidad de recuperación y la tasa de dispersión, ambas mayores en el zorro.
b) la intensidad y el método de control del depredador, muy desfavorables para especies sensibles como la garduña y el tejón.
En consecuencia, se demostró que el “caritativo” interés por proteger las especies de carácter cinegético, como por ejemplo el conejo, no funcionó, sino que tuvo el efecto contrario al esperado. Las poblaciones de conejo recibieron una mayor presión depredadora, al incrementar las poblaciones de zorro, alterando la comunidad de medianos depredadores. La efectividad y selectividad de los métodos legales empleados no siempre fueron las deseadas en el período de tiempo estudiado. En ocasiones se llegó a recurrir al uso de métodos ilegales de control, como el uso de veneno, para alcanzar el fin deseado, que en realidad no era el control sino el EXTERMINIO.
En conclusión, parece más efectivo plantearse un control de la depredación que no un control de depredadores. En cualquier caso, siempre será mejor tener una comunidad de depredadores diversa, porque ninguna especie (como el zorro) llegará a alcanzar las densidades que podría tener en ausencia de competencia. Siempre se podrán aplicar medidas alternativas como reducir el acceso a las fuentes de alimento abundantes (como vertederos de basura y liberación de piezas cinegéticas de granja), reducir la presión de los cazadores sobre las presas de caza menor, la mejora del hábitat (con abrevaderos y fuentes suplementaria de alimentación), extender el tiempo de veda y eliminar la vergüenza que significa la media-veda. Todo esto, podría favorecer la recuperación de las poblaciones de caza menor, sin necesidad de masacrar animales depredadores, que son una pieza fundamental para el complejo engranaje de los ecosistemas naturales.






