El lobo ibérico (Canis lupus signatus), una de las especies más emblemáticas y esenciales de nuestros ecosistemas, ha sido despojado de la protección especial que lo amparaba desde 2021. Con la reciente decisión del Congreso de excluirlo del Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE) al norte del Duero, se abre nuevamente la puerta a su caza, en un movimiento que carece de base científica y supone un retroceso alarmante en la conservación de la biodiversidad en España.
Una decisión política, no científica
La aprobación de esta enmienda, impulsada por el Partido Popular y apoyada por PNV, Junts y Vox, responde a presiones del sector ganadero más reaccionario, ignorando el consenso científico que respalda la protección del lobo. Organizaciones como Proyecto LOBO. 1er Voluntariado Nacional para Censo de Lobo iberico,Rastrea Andalucía y Free FOX. Nuestros Amigos los Zorros.y la comunidad científica han calificado esta medida como un «capítulo negro» en la historia de la conservación en España, al desproteger una especie clave sin criterios ecológicos ni estudios que avalen su gestión cinegética.

El lobo ibérico es un regulador natural de los ecosistemas. Su presencia contribuye al control de ungulados silvestres y especies como el jabalí, reduciendo la propagación de enfermedades y el impacto sobre los cultivos. Su persecución indiscriminada no solo amenaza el equilibrio ecológico, sino que, paradójicamente, puede aumentar los conflictos con la ganadería, al fragmentar las manadas y favorecer la dispersión de individuos en búsqueda de alimento.
El falso conflicto entre lobo y ganadería
Los ataques al ganado han sido utilizados como el principal argumento para justificar la desprotección del lobo. Sin embargo, los datos demuestran que los daños causados por esta especie representan un porcentaje mínimo en comparación con otras causas de mortalidad en la ganadería extensiva, como enfermedades, accidentes o ataques de perros asilvestrados.
Los países europeos que han apostado por la coexistencia entre lobos y ganadería han demostrado que existen soluciones eficaces: el uso de mastines, cercados eléctricos, sistemas de vigilancia y compensaciones justas a los ganaderos que realmente sufren pérdidas. En lugar de apostar por estas medidas, en España se ha optado por una salida fácil y populista: volver a permitir la caza, satisfaciendo a determinados sectores políticos y económicos a costa de la biodiversidad.
Un peligroso precedente para el futuro del lobo
El siguiente paso ya ha sido anunciado por algunas comunidades autónomas: extender la desprotección del lobo también al sur del Duero. Castilla y León, Galicia, Asturias y Cantabria han celebrado la decisión del Congreso y presionarán para ampliar esta medida a todo el territorio español.
Esta situación es aún más grave si consideramos el contexto europeo. Mientras la Unión Europea avanza en el refuerzo de la protección de los grandes carnívoros, España da un paso atrás, permitiendo nuevamente su caza sin justificación científica.
La educación como herramienta de conservación
Si queremos que el lobo ibérico tenga un futuro en nuestros ecosistemas, debemos empezar por educar a la población desde la infancia. Los niños y niñas son clave en la conservación de nuestra biodiversidad, ya que serán los responsables de las decisiones del mañana. Es imprescindible inculcar desde edades tempranas el respeto por la fauna silvestre y la importancia de especies como el lobo en el equilibrio de la naturaleza.
Con este objetivo en mente, el año pasado publiqué el cuento «Luna, la última loba de Sierra Morena», una historia inspirada en la dramática realidad del lobo en Andalucía. En él, narro la historia de una loba que lucha por sobrevivir en un mundo donde la caza y la persecución la han dejado sola, sin manada ni refugio. Tristemente, con la aprobación de esta enmienda, más de una loba se encontrará en la misma situación que Luna, condenada a un futuro incierto.
La educación ambiental es una herramienta fundamental para cambiar la percepción sobre el lobo y fomentar la coexistencia con la ganadería extensiva y las comunidades rurales. Necesitamos más materiales divulgativos, más talleres en escuelas y más espacios de debate en los que se explique la realidad de esta especie, lejos de mitos y prejuicios.
¿Qué podemos hacer?
Desde Natéam, condenamos enérgicamente esta decisión y nos unimos a las voces que exigen su reversión. No podemos permitir que la conservación del lobo ibérico quede en manos de intereses políticos y económicos. La comunidad científica, los ecologistas y la ciudadanía debemos unirnos para exigir políticas basadas en el conocimiento y en la responsabilidad ambiental.
Hacemos un llamado a la movilización, al activismo y a la divulgación. El lobo no es solo un símbolo de nuestra fauna: es un pilar fundamental en el equilibrio natural. Su persecución no es una solución, sino un problema aún mayor.
El lobo ibérico no se vende. Se protege.







Un comentario
¿Pondrías en manos de un político ignorante la decisión de aterrizar el avión donde viajas? Pues esto es lo mismo, políticos que desoyen a científicos y expertos, y van en dirección contraria al consenso europeo. Vamos mal si la biodiversidad se maneja con mirada partidista e intereses económicos. Educación sí o sí y respeto a la ciencia y naturaleza.